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¡Se Auténtico!

Se autenticoEs patente que mayoritariamente no nos sentimos orgullosos de ser quienes somos. Si así fuera desaparecerían la mayoría de nuestros miedos: el miedo al rechazo, al ridículo, al qué dirán, a hablar en público, a decir lo que piensas, a no ser valorado o reconocido, el miedo al fracaso, a la soledad…

Todos son miedos falsos que sustituyen al orgullo auténtico de ser quien eres y de mostrarte tal cual, al natural. Si te sintieras orgulloso de ti, serías auténtico, serías tu mismo y entonces los miedos se irían disipando para dar lugar a la autoafirmación.

Pero nunca llegamos a conectar con nuestro legítimo orgullo porque siempre ponemos a los demás por delante. Es más importante lo que piensen de ti que lo que pienses tú mismo. Así vas anulándote y el entorno cada vez cobra más peso hasta que te ves sometido a tu mundo exterior. Luchas contra tu debilidad y en cuanto encuentras un hueco te cuelas haciendo ver que eres bueno, que eres justo, que te rebajas por no dañar y te quejas, y culpas a otros de tu destino…

Mírate a ti mismo y apuesta por tus capacidades. No esperes que venga nadie a reconocer tu valía porque entonces te convertirás en su víctima, le necesitarás para que te apruebe y si no lo hace te sentirás un ser inferior, te alejarás de tu verdadero potencial y mendigarás migajas de aprobación.

De pequeños no nos dejaron afirmarnos. Nos decían: no seas presumido, que puedes ofender a alguien. Así nos rebajábamos ante los demás para que nuestra talla no les ofendiera. Por si esto fuera poco, paralelamente nos incitaban a competir, a ser los mejores, nos comparaban con otros más listos o más guapos o más espabilados. Toda la vida midiéndonos con alguien y sin poder aparentar nada, tratando de ser los mejores a la vez que no podíamos mostrar nuestras grandezas, ocultando nuestra autenticidad, nuestro ser.

Eso ha creado una gran confusión en nuestras mentes que ya no saben cuando y ante quien mostrar la verdad de quien somos y cuando representar el papel de “estoy por encima de los demás” o el de “soy una pobre víctima de las circunstancias”. ¿Te comportas igual con tus amigos que con tu pareja? ¿eres igual de natural con tus padres? ¿Sabes con qué personas te muestras tal cual y ante quienes te amilanas?

Hay personas a quien entregas tu poder y a su lado te sientes pequeño. Debes profundizar la causa, el origen. ¿Quién te hizo creer que ser tu mismo te haría ser rechazado? ¿Quién te dijo que si no lo hacías todo perfecto no merecerías respeto? ¿Quién te empujó a aparentar lo que no eres? ¿Quién se avergonzó de ti hasta el punto en el que tú rechazas tu propio ser? ¿Quién te criticaba por hacer lo que más te gustaba hasta que te prohibiste ser feliz? Nadie puede vivir la vida por ti, ni ser feliz por ti. Nadie sabe lo que quieres ni de lo que eres capaz más que tu mismo. Por eso rechaza todo aquello que te impida ser tú, que te haga competir, que te haga sentir inferior. Localiza la causa y comprueba que no eres tú el que tenga limitaciones, son los mensajes que has recibido en la infancia los que te han hecho dudar y te han llevado a elegir la aprobación de los demás y la negación propia. Localiza cada uno de tus miedos, y comprueba que una buena parte de ellos se debe a que alguien, en algún momento te hizo dudar de tu valía y te robó el orgullo de ser quien eres.  Vuelve a ser auténtico, te lo debes, y desde tu ejemplo otros muchos se sumarán. Si quieres hacer algo por la humanidad, sé tu mismo que buena falta nos hace.

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